Podría correr las cortinas,
- tal vez -
cerrar la puerta,
dejar que las calles no hablen,
abrir los brazos y recibir un nuevo amor,
tomar café con otros rostros
y sonreír como lo hacía contigo.
Pero no.
No es posible,
En este vacío,
en este verano de sol desgraciado
y noches de luna sin color,
solo puedo pensarte,
y a la hora del café
esperarte con dos tazas,
un cigarrillo a medio fumar
y un corazón que sigue latiendo
a la orden de tu pensamiento.
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