Un recuerdo
me ha recomendado que te busque,
que salga de mi casa
dejando en ella las heridas,
que no mire atrás,
que el dolor aunque siga latente
no se compara con tu amor.
Me ha dicho que extrañarte
puede convertirse en un verano,
mientras reconoce
que el frió es mi mejor aliado.
Que si corro a tus brazos
puedo encontrar sonrisas
y fotografías ya olvidadas
y tal vez cuente con la suerte
de que el álbum aun siga color dorado.
Pero al llegar a la puerta
las heridas empezaron a sangrar,
los recuerdos a gritar,
las calles a esconderse,
y yo,
con todo eso ante mis ojos
y con los miedos puestos como guantes,
cerré la puerta y me detuve en el silencio.
Las paredes me gritaron realidades
y los sueños tirados en el piso
me recordaron el porque de mi huida.
A la verdad,
con todo y sangre en las manos,
preferí que me dolieras a la distancia
que tenerte como engaño entre mis cobijas.
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