Porque
ahora vivo a medio pulmón,
con
el corazón a un latir por medio,
un
solo ojo que lo ve todo gris
y
media sonrisa torcida.
Nada
ha cambiado.
No
vez que todo va de maravilla.
Tu
partida no ha causado nada en mi.
No
te asombres.
El
lago que hay en mi habitación,
ese
intenso lagrimar,
es
por decoración.
¿Mis
ojeras?
El
simple capricho de querer verme como un panda.
Un
huracán ha pasado por mi vida,
y no, querido,
no
tiene tu nombre.
El
que te diga lo contrario
que
se aviente de un edificio
por
ser el autor de la mayor mentira.
Son
cosas que pasan, ¿sabes?
La
naturaleza no se evita,
cuando
decide actuar no hay forma de remediarlo.
Tú
no puedes ser el protagonista en todo,
siempre
esperas que así sea,
pero
no,
ese
es tu gran defecto.
Que
si no he vuelto a sonreír
es
por decisión propia.
Odio
al mundo
tanto
como a mis sentimientos.
Es
una forma diferente amar,
así
es como lo veo
y
es lo que llevo diciéndole a todos
desde
que la soledad golpeo a mi puerta
y
se llevo tus maletas.
Te
llevaste todos los colores
de
mi vida en tu maleta.
Es
algo de admirar.
Era
bastante pequeña
para
todo lo que en ella te llevaste.
Pero
me hiciste un favor.
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