que encienda la luz,
que le permita a mis pesadillas
tomar color en medio de esta nube gris
y les dé la oportunidad de llamarme por mi nombre.
Que entre los recuerdos abrase tu boca
y en lugar de escribir por salida
haga de cuenta que te estoy dando la bienvenida,
como quien en un apretón de manos encuentra ambas cosas.
Pero no;
no puedo,
no siento,
no estoy listo.
Aun continúo estando inconsciente,
mientras tendido en mi cama
encuentro tus recuerdos en cada uno de sus pliegues.
intentando no dejar que un mundo de fantasmas
brote de mis ojos.
Porque sé que al salir cada uno de ellos
tendrían tu cara.
He olvidado como caminar
por eso ahora solo ando.
Olvide si debo mirar al cielo o mirar al suelo,
no recuerdo en cuál de los dos estas tu.
Aunque para mi (des)dicha estas en medio de todo
sonriendo de latir a latir
y en el escalofriante momento
en que mi corazón se detiene.
Se escribirte
o escribirnos
o escribirme
eso aun no lo olvido.
Solo basta con ponerte como tinta
y aunque no logre evitar que me duelan las letras
la poesía con tu nombre no se detiene.
Pero esto no es suficiente,
faltas tú,
aunque te encuentres de fondo.
Nunca será lo mismo abrazar un poema
que encontrarme refugiado y sobreviviente en tus brazos.
Como nunca aprendí a despedirme
hoy le doy la bienvenida a tu ausencia.
Le he dejado un cuarto en mi vida
y un espacio en mi cama
por si los días se hacen sueltos
espero seguir encontrando un refugio.
Pero con decisión y estando consiente de todo
espero en este extrañar entiendas
que en tu partida
no valió la pena gritar
si no fue a través de mis manos
y la luz no valió la pena encender
si en la oscuridad puedo seguir abrazando un poema.
Al final lo único
que me queda de ti
es la poesía.